14 marzo 2012

He vuelto, y esta vez para quedarme...

Después de un último baño caliente una lágrima áspera se desliza por mi mejilla enrojecida, mi corazón se agita porque miles de recuerdos invaden mi mente ahora más que nunca y veo pasar una tras otra imagen como diapositivas. Mientras me seco el cabello recuerdo nuestro primer beso, que no fue precisamente el primero que recibí... Fue en los jardines del Real Alcázar y comienza "I knew I loved you" a través  de mis auriculares y aunque él no puede oírlo es como si hubiera esperado a que sonara precisamente ésa canción, cierro los ojos y me cubro del sol con un foulard negro cantando para mis adentros y es entonces cuando siento tus labios húmedos y suaves apoderarse de los míos sólo un segundo, pero luego vuelves a besarme y siento que tus labios destilan algo parecido al fuego y queman tanto pero me gusta esa sensación, siento como si dudases pero no hago nada; cuando abro los ojos un grupo de niñas me observan excitadas entre risas pensando quizá en los besos que recibirán algún día, de pronto me siento culpable por no haberte respondido. Te observo por el rabillo del ojo y cuando se cruzan nuestras miradas lo entiendo, son tus ojos, basta una mirada para hacerme ver el cielo o enviarme a arder en el infierno si lo desearas... Y sonrío ante esas dos afirmaciones pensando en que ojalá nunca tengas la necesidad de desear la segunda.
Observo mi reflejo distorsionado en el espejo empañado, probablemente tengamos mucho en común, ya no soy lo que los demás esperan de mí, pero tampoco soy lo que espero yo de mí misma ¿no sé si me explico?. Solía tener la capacidad para adaptarme y ser poco más que un reflejo de quienes me rodeaban, para contentarlos, dejando de ser yo misma y ahora no los contento de a ellos de a mí. Unos ojos sin vida que destilan un profundo vacío, quedándome completamente sola, sé que no me explico, pero estoy cansada de tener que despedirme constantemente. Abro las cortinas por primera vez en mucho tiempo porque hoy es un día importante, mi decisión está tomada, me visto con un camisón de seda negro que llega a mis tobillos y mi sujetador rojo resalta un poco,elijo "Bitter Sweet Symphony" en el móvil, cojo la cartuchera y me meto en la cama, debo recordar dejar abierto el pestillo de la puerta, sólo esta vez.
Esta mañana fui a Correos a enviar cartas pendientes, una para mi amigo, una carta para Meli, que desde que me conoció tiene tanta fé en mí cómo no la ha tenido nunca nadie, discúlpame Meli, y otra para Fernando, era un deber y sólo son fotos, de todos los lugares que he visitado últimamente, vamos al hecho de que sin su esperma nunca habría nacido, aveces tengo un gran sentido del deber, pero sólo aveces. A mamá le regalo sobre su cama mi álbum de fotos, otro deber. Mi cuarto está inundado del aroma de café, las velas aromáticas son muy eficaces para ocasiones especiales pero yo las uso a diario, y hoy, no iban a faltar; a mi amigo, le envié un libro, la novela que siempre quise escribir, quiero que sea el primero en leerla, además... la escribí para él, 
Saco una cuchilla de afeitar de la cartuchera y trazo una línea sobre mi muñeca derecha. Recuerdo las mejillas enrojecidas de mi amigo cuando lo llamaba Zahir. Un zahir es inolvidable, imposible apartar de la mente, un cosquilleo repentino se apodera de tus extremidades desde la primera vez que lo vez como me sucedió con él, no fue amor a primera vista sino que había algo que sólo lograba ver cuando sosteníamos nuestras miradas, algo que no entendía en ése entonces porque era muy pronto, era el amor que crecería entre nosotros, pero que en algún momento tuve que obligarme a olvidar.  Mi muñeca sangra, suena "Violet Hill" pero mi respiración jadeante no me deja concentrarme en esas frases que parecen tan sencillas para otros pero que yo siento tan profundas como puñaladas de espinas en el pecho; y de fondo un sonido muy familiar pero no no esperaba oírlo ahora, la manija de la puerta gira intentando abrirse, y como esta vez no cerré el pestillo oigo cómo chirría mientras se abre. Débil y ligera me siento morir... 


Suena el móvil y es Meli, llego tarde y ya todos deben estar esperándome. Últimamente nuestras charlas consisten en simples risotadas, no me ido a ningún lado, pero siento que he vuelto. Y estoy avergonzada, no estaba en mis planes que mamá llegara temprano precisamente ése día. Miro la diadema elástica que llevo en mi muñeca derecha desde hace casi tres semanas, el cielo está hermoso y no entiendo cómo pude querer dejar de verlo, ¿qué pasó conmigo? la chica que era feliz con los pequeños detalles, la que caminaba sin rumbo y no le importaba porque sabía que llegaría a donde debía llegar, pasé de regalar sonrisas a regalar besos tristes, pasé de mirar la luna antes de irme a la cama a inundar mi almohada de agua salada antes de conseguir dormir. Sé que no olvidaré nunca mi pasado pero ya es momento de crear nuevos recuerdos... Cojo el bolso y bajo de prisa por las escaleras, me detengo cuando veo mi reflejo en el espejo del baño de invitados que está con la puerta abierta y pienso, estoy aquí, aunque estuve apunto de dormir eternamente, no me he ido a ningún lugar pero siento como si hubiera vuelto, y me siento aliviada y confiada como Daniel en la guarida del león. 




Pablo Neruda escribió: "Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre el blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, las que convierten un bostezo en una sonrisa, las que hacen latir el corazón ante las equivocaciones y los sentimientos."


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